El cambio social comienza con la educación y la participación activa de la comunidad
Educación
Florencia Mingo
Florencia Mingo tiene formación profesional como psicóloga y profesora. Además, es directora ejecutiva y cofundadora de la Fundación Impulso Docente, que apoya a líderes educativos, educadores y técnicos con herramientas para que puedan seguir su ruta de desarrollo. “Creemos en el poder transformador de la educación y que se pueden generar cambios para que cada niña y niño tenga la oportunidad de alcanzar sus sueños”, cuenta. En su trayectoria ha tenido experiencias diversas que van desde enseñar en aula, trabajar para el sector público y en organizaciones no gubernamentales. Por ejemplo, fue asesora del Secretario Ejecutivo de la Agencia de Calidad entre 2019-2022, donde lideró la implementación del primer Diagnóstico Integral de Desempeño (DID) para salas cunas y jardines infantiles, logrando una cobertura del 80% de los centros educativos elegibles. También ha implementado programas que permiten el desarrollo de habilidades socioemocionales, talleres de capacitación para profesores y padres para fortalecer la colaboración comunitaria y lograr un mayor involucramiento en la educación de niñas y niños. “Estas experiencias han reafirmado mi convicción de que el cambio social comienza con la educación y la participación activa de la comunidad”, señala.
Revisando tu historia personal, ¿en qué momento crees que el tema de la educación te movilizó?
Creo que durante muchos años viví en una burbuja. Iba al colegio en Santiago desde Talagante y ese recorrido diario me permitía ver otras realidades. Pero fue con mi experiencia en el programa Enseña Chile cuando que esa burbuja realmente se rompió. Gracias a ese programa trabajé en una comunidad atravesada por el narcotráfico, con estudiantes y familias que me mostraron la complejidad de muchas realidades que desconocía. Más aprendí yo de mis alumnos que ellos de mí. Entendí que ese privilegio que había tenido no debía generar culpa, sino movilización. Pensé: si estoy acá, es porque tengo algo que entregar, algo que aprender. Me di cuenta de que tenía algo que hacer”.
Invitada a formar parte de la segunda generación de la Comunidad de Líderes Colunga, Florencia partió en enero de este año a la pasantía internacional en la Universidad de Harvard, Líderes para el siglo XXI. Cuenta que cuando estuvo en esa universidad hace cinco años, se quedó con las ganas de tomar ese curso, pero no pudo. “Y, gracias a las vueltas de la vida, pude hacerlo ahora. Iba con muchas expectativas, que se superaron con creces. Fue una súper buena experiencia”, dice.
¿Cuáles crees que son los principales nudos críticos sociales del país hoy?
Soy una persona muy optimista, y creo que Chile ha avanzado mucho en comparación con otros países en desarrollo. Hemos logrado mínimos importantes en pobreza, salud, vivienda y educación. Sin embargo, hoy enfrentamos un cierto estancamiento. Hay un status quo en muchos ámbitos: logramos cobertura, pero no necesariamente resultados. En educación, por ejemplo, hemos invertido mucho, pero no siempre con foco. Hay crisis de asistencia escolar y dificultades críticas en comprensión lectora o habilidades matemáticas básicas.
¿Por dónde crees que necesitamos avanzar?
Hoy necesitamos una inversión focalizada y un seguimiento riguroso. Si concentramos los esfuerzos, por ejemplo, en que todos los niños lean en primero básico, hacemos un seguimiento consistente y logramos las estrategias que nos permitan lograr resultados, podríamos salir de esa meseta. Aparte de lo técnico, creo que hay otros nudos críticos que tienen que ver con las mal llamadas “habilidades blandas”, que tiene que ver con promover la capacidad de escuchar, sentarse hablar con otro que piense distinto, fomentar el diálogo, la argumentación. Hemos perdido la práctica de escucharnos y encontrarnos con respeto, no se trata necesariamente de llegar a acuerdos. Recuperar eso es esencial.
¿En qué momento le tomaste el peso a tu liderazgo?
El liderazgo en general era algo que me generaba mucha incomodidad. No soy una persona que me gusta estar en el centro de atención y sentía que ejercer liderazgo era eso. Pero me he dado cuenta, y he aprendido, sobre todo con esta experiencia de la Comunidad de Colunga, que hay distintas formas de ejercerlo. Uno tiene que aprender a manejarlo estratégicamente. Y ahora es un tema que me interesa muchísimo, sobre todo después de esta pasantía, que fue algo que siempre soñé.
La pasión de Florencia con la educación dice que se vincula con su experiencia como profesora. “Al ver y conectar con el brillo de los ojos de los estudiantes cuando entendían las cosas, despertó en mí una pasión que hasta el día de hoy me tiene trabajando por este tema”, recuerda. Su experiencia en la sala de clases “realmente despertó mi vocación y compromiso por la educación a largo plazo. Por más esfuerzo, logros y desaciertos como profesora, sentía que había mucho pendiente y existía una necesidad latente de ayudar a nivel sistémico”, agrega. Así partió Impulso Docente, con la convicción y claridad “de que todos nuestros profesores tienen la vocación, pero se queman al poco andar y ahí es donde necesitan un impulso o una mano amiga que lo contenga y movilice al mismo tiempo”, señala.
¿Cómo abordaste esa sensación?
Siento que la creación de Impulso Docente fue en respuesta a esa experiencia, porque me confirmaba lo importante que era hacer algo que fuese práctico y que se hiciera cargo de esa problemática con que carga el profesor. La creamos junto a tres compañeros de Enseña Chile, porque queríamos hacer algo que no fuera sólo desde la teoría, que era lo típico. Unirse cuando varios están viviendo lo mismo tiene una potencia enorme. Es lo mismo que estamos viviendo hoy en la Comunidad de Liderazgo de Colunga. Somos varios los que vivimos la misma experiencia y si somos varios los que sentimos dolores similares, nos unimos en una red o en el apoyo, y así encuentras ánimo, perspectiva y resiliencia. Todas las cosas que necesitas para seguir trabajando en un tema donde no hay respuesta fácil.
¿Cómo fue la experiencia de compartir con el resto de la Comunidad de Liderazgo en la pasantía?
Fue muy de conectar desde la humanidad, desde temas muy transversales. Antes de esta experiencia a varios los conocía, pero muy superficialmente. Entonces haber conectado desde un punto de vista más humano, más de pares, fue muy importante. Estar juntos en esta experiencia y que se fijaran en nosotros, genera un sentido de pertenencia que te hace sentir parte de algo, que trasciende a la persona y a las organizaciones en las que trabajamos. Si estamos haciendo esto juntos, es porque hay mucho que dar todavía, mucho que aprender, mucho que no sabemos y que está por venir.
¿Cómo crees que esta Comunidad de Liderazgo puede generar un impacto en el país?
Siempre digo que si uno no se siente parte, es muy difícil mover la aguja. Creo que este sentido de pertenencia que desarrollamos se tiene que seguir nutriendo. Siento también que varios y varias de la Comunidad pueden ser llamados a otras posiciones de mayor influencia y poder, donde lo que hemos aprendido en liderazgo debería mantenerse. Esto, sumado a sus experiencias desde la sociedad civil, significaría que contar con ellos sólo fortalecerá las instituciones.
Entendiendo que en Chile y el mundo estamos pasando por un momento de policrisis, ¿qué rol crees que debiese tener la sociedad civil?
La sociedad civil cumple mucho el rol de suplir al Estado para llegar a lugares donde no alcanza, la sociedad civil está ahí para hacer puente. Pero también tiene un rol súper importante de levantar alarmas, hacer diagnósticos, sugerencias. De acortar esa brecha entre el terreno, lo que realmente está pasando y lo que se piensa en las políticas públicas.
Hacer puente también entre entre las entidades, no solamente el Estado, universidades, empresas. Triangular para que se encuentren y vean que se pueden hacer sinergias juntos y lograr resultados. Creo que es uno de los roles que más me fascinan de la sociedad civil y el por qué estoy en Impulso Docente. Estar ahí para facilitar un proceso que se tiene que dar con el desarrollo de las capacidades y procesos que tiene el mismo territorio. Tratar de hacer esos puentes para que ese cambio y los procesos sucedan, es una responsabilidad de la sociedad civil. Somos catalizador de un efecto que sería muy difícil que pasara o se demoraría mucho más.
“En Impulso Docente creemos en el poder transformador de la educación y que se pueden generar cambios para que cada niña y niño tenga la oportunidad de alcanzar sus sueños”.