La construcción de confianzas y capital social es clave para enfrentar la vulnerabilidad

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04 de diciembre, 2025

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Superación de la pobreza
Mario Pavón Prat

Siempre le gustó lo social. Desde joven participó en trabajos de verano y en campamentos. “Me gustaban estas experiencias porque aprendía de otras realidades, mantenía vínculos; con varias de estas personas seguimos conectados hasta el día de hoy”, comenta. Por eso, no es extraño que de sus 21 años de experiencia laboral, 16 han estado vinculados al ámbito social y en particular a temas relacionados con pequeños emprendimientos como una herramienta para la superación de la pobreza.

Desde hace 10 años que Mario Pavón se desempeña como Gerente General de Fondo Esperanza. Esta organización se dedica a apoyar a emprendedores de sectores vulnerables a través de servicios financieros productivos, capacitaciones y redes. Bajo un formato de bancos comunales, personas vecinas pueden solicitar un crédito individual y aceptar ser coavales solidarios del resto. Este sistema se basa en la confianza, el apoyo mutuo y la responsabilidad.

Desde esa vereda, Pavón señala que en Chile “hay una riqueza enorme de la que no se habla o se habla poco, y que nosotros en Fondo Esperanza vemos día a día”.

¿Cuál es tu visión del Chile de hoy, dónde están los principales problemas o nudos críticos sociales y por dónde crees que necesitamos avanzar?

Creo que uno de los mayores desafíos radica en generar confianza. Existe desconfianza entre las personas; entre las élites y la sociedad, entre la sociedad y las élites, y entre élites. Estas son importantes, pero el punto es cómo se conectan con lo que le pasa a la mayoría del país, lo que noes  pura percepción, está en las encuestas. No obstante, existe un mundo muy valioso donde nosotros estamos insertos en Fondo Esperanza trabajando con emprendimiento en vulnerabilidad. Y esto lo hacemos principalmente con mujeres: apoyamos a 140 mil emprendedoras en un sistema que funciona a base de la confianza. Confiar y conectarse representa uno de los principales retos que tenemos como país. Creo que la construcción  de confianzas y capital social es clave para enfrentar la vulnerabilidad.

¿Qué cosas impiden que eso ocurra?

Pienso que somos débiles en algo tan básico como la educación cívica. Nos falta escucharnos, valorar, entender y aprender del otro, relacionarnos y respetarnos. Ejemplo de esto es la extendida crítica respecto de la informalidad de los pequeños emprendedores. En Fondo Esperanza aprendimos que primero debemos entender qué está detrás de esta informalidad: hay pobreza y falta de acceso a oportunidades. Una persona no es informal porque quiere, y por supuesto que nosotros aspiramos a que deje de serlo; el punto es cómo avanzamos y cómo lo enfrentamos.

¿Qué tipo de liderazgos crees que pueden ayudar a resolver este problema?

En general, no nos orientamos a los grandes liderazgos del pasado. El modelo ha ido cambiando y hoy los líderes debieran estar más distribuidos en la sociedad. Tenemos que potenciar los liderazgos locales donde hay mucha riqueza, pero falta reconocerla y guiarla, no a través de un “gran” liderazgo como antaño. Debemos avanzar en cómo empoderamos a personas capaces, carismáticas y con ascendiente en localidades más pequeñas. Dentro de realidades cada vez más diversas y complejas, no hay una sola forma de resolverlas. Las respuestas tienen que ver con un liderazgo adaptativo, más territorial, donde los grandes liderazgos de antes permitan y fortalezcan nuevos liderazgos de otro tipo. Y en esto, sin duda que la tecnología contribuye eficazmente a conectar y ampliar el universo de redes.

¿Cómo describirías el momento en que detectaste un problema que nadie había visto?

Nuestra organización funciona sobre la base de un modelo que no inventamos nosotros, sino que lo adaptamos a la realidad chilena, cuyo pilar central es la confianza. En la pobreza el capital social es clave. Quizás no agrega valor desde un punto de vista convencional, porque uno de los problemas que tienen las personas en pobreza es que pierden valor. Pero el capital social derivado de nuestro modelo de funcionamiento impulsa a que ante pérdida de valor y la falta de seguridad social, confíen unos en otros.

¿Puedes dar un ejemplo concreto? 

Tenemos bancos comunales en cárceles y hay emprendedores que habiendo participado del servicio de Fondo Esperanza en centros penitenciarios, han sido recibidos por bancos comunales una vez cumplidas sus penas. Los emprendedores, fuera de la cárcel, confían en ellos y los acogen en su reinserción. Lo otro que considero fundamental es poner el foco en la persona y en lo que le sucede, en entenderla y quererla. Nos mueve que al emprendedor le vaya bien y supere situaciones de vulnerabilidad, conscientes de que si el emprendedor tiene éxito, a todos nos va a ir mejor pues estamos en el mismo barco.

Participaste en el programa Leadership for the 21st Century de Harvard, ¿cómo fue la experiencia? 

Lo primero es destacar es que se dieron muy buenas conversaciones, con retroalimentaciones desde lo que hace cada uno. Compartir y aprender de los demás fue muy enriquecedor. También los profesores eran extraordinarios, las formas de tratar los casos me sirvieron para inspirarme y traer modelos para implementar acá. En lo personal, creo que hay temas que siempre es bueno reforzar. En mi caso, resalto la forma de enfrentar los problemas y la importancia del diagnóstico. Muchas veces se espera que el líder sea el que resuelve los problemas, el que tiene las respuestas, y no creo que sea así. Me parece que el líder debe ayudar a generar un buen diagnóstico y para eso fue importante reforzar la importancia de hacer buenas preguntas. También me di cuenta de que a veces nos enamoramos mucho del liderazgo adaptativo, pero hay momentos en que se necesita una dirección clara; entonces es fundamental generar un buen diagnóstico que ayudará a entender cuál es el liderazgo que podría entregar la respuesta más adecuada.

Durante la conversación Mario destaca más de una vez la importancia de haber compartido en la misma pasantía con otros pares de la Comunidad de Líderes Colunga. “Cada uno, con sus historias y su camino, tiene mucho que ofrecer al país y ya lo están haciendo”.

En un momento de policrisis, mundial y local, ¿cuál crees que es el rol de las organizaciones de la sociedad civil?

Su importancia es central, porque levantan temas que el Estado no tiene capacidad de ver. Me refiero a realidades locales, casos más aislados como extrema pobreza y exclusión. Además, ocurre que se hacen cargo de esas realidades, como por ejemplo lo que hace el Hogar de Cristo con personas en situación de calle. Las organizaciones también pueden fortalecer las políticas públicas en pos de esos sectores. Creo que muchas veces las políticas públicas no tienen la capacidad de coordinarse o generar fuerza, y las organizaciones de la sociedad civil deberían tener esas fortalezas. Iniciativas como esta Comunidad de Liderazgo pueden ayudar a impulsarlo.

¿Cómo, desde tu área y con estas experiencias, se pueden generar cambios que se traduzcan en una mejor niñez para el país? 

Una de las principales razones por las que niñas y niños son expulsados del sistema escolar es por la  ausencia del jefe de hogar en la casa. Las mujeres que emprenden en Fondo Esperanza lo hacen en negocios chicos, con escaso acceso a financiamiento y a redes. Esto permite que mejore la economía familiar y además entregamos programas de apoyo. De hecho, el 80% de los emprendedores con que trabajamos son mujeres que emprenden porque son cuidadoras, ya sea de sus hijos o de adultos mayores. Y eso es un cambio. Este tipo de emprendimientos y apoyos permiten que se puedan hacer cargo de sus hijos.

“En Chile hay una riqueza enorme de la que no se habla o se habla poco, y que nosotros en Fondo Esperanza vemos día a día”.