Si queremos acortar las brechas de género, tenemos que trabajar desde la primera infancia
Justicia social, equidad y género
Tammy Pustilnick Arditi
Hace unos años, Tammy Pustilnick jamás imaginó que se le reconocería por su rol de liderazgo. Nunca estuvo interesada en esos cargos y, a diferencia de muchos de sus compañeros, ni siquiera perteneció a su centro de estudiantes; ni en el colegio ni en la universidad. Pero la vida la ha llevado por caminos inesperados. Su trayecto, según comenta, se ha dado de manera “orgánica”. Es cofundadora de Corporación Descentralizadas -que promueve la autonomía económica de las mujeres y liderazgo con perspectiva de género-, fue la primera abogada pro bono en la Fundación Iguales fuera de la región Metropolitana, Convencional Constituyente independiente por el distrito 20 (región del Bío Bío) y coordinadora de la Comisión de Armonización, y actualmente lidera la Dirección de Equidad de Género y Diversidad Sexual de la Universidad de Concepción.
Al momento de hacer esta entrevista, se encuentra en New Haven, EE.UU., recién comenzando el programa Women’s Leadership de Yale. Esta pasantía fue parte del programa de formación de la Comunidad de Liderazgo Colunga, al que desde el primer momento quería asistir. “Me interesaba este programa porque está diseñado específicamente para mujeres líderes y, por los temas en los que trabajo, buscaba un enfoque que abordara lo que significa liderar desde esta perspectiva y que me permitiera compartir con otras mujeres. En estos dos días he podido confirmar que se genera un ambiente distinto: la confianza se construye más rápido, el espacio es seguro y hay menos temor a mostrar vulnerabilidad”, cuenta.
Desde tu perspectiva, ¿dónde crees que están los principales problemas en Chile?
Desde hace un par de años tengo una visión más allá de Chile, del mundo, que me genera bastante angustia. Me genera mucha angustia cómo estamos cada día más polarizados. Mi principal foco de trabajo es la igualdad e inclusión, donde todas y todos tengamos cabida y que, bajo la lógica de la diversidad, no todo es blanco y negro, pero siento desde hace un tiempo que la sociedad está ensimismada en exigir que solo podemos encajar en dos extremos. Hoy el que piensa distinto es un enemigo y eso deja poco espacio para el diálogo respetuoso y constructivo. Además, particularmente en los temas que trabajo, vemos que han habido retrocesos en otros países y en Chile, si bien por el momento solo lo vemos en los discursos, me da temor en lo que pueda concluir.
¿Sientes que eres alguien con un rol importante en esta situación y que podrías generar cambios?
Es una pregunta súper grande y me queda como gigante el poncho (se ríe). Pero tampoco quiero tener una falsa modestia. Sí creo que, con la trayectoria que tengo y en el lugar donde me paro hoy, tengo una responsabilidad. Hay un grupo de personas que confían en lo que digo y que, por lo tanto, a muy baja escala (vuelve a reír), o sea, Concepción, región del Bío Bío, algo puedo movilizar. Puedo aportar y lo he hecho, aunque sea desde cosas pequeñas. Uno de los momentos en que me he sentido más exitosa fue cuando daba apoyo legal gratuito para rectificar las partidas de nacimiento para personas trans en tribunales, antes de la Ley de Identidad de Género en la Fundación Iguales. Una vez, una chica trans me mandó una foto con su carnet nuevo, en donde aparecía el cambio de nombre legal, y me sentí súper exitosa. Generar impactos en la vida de otros en favor de la justicia ha sido uno de mis mayores éxitos profesionales. Ya sea rectificando una partida de nacimiento, acogiendo la denuncia de una víctima de violencia de género o apoyando la implementación de políticas que permiten conciliar la vida laboral y familiar. Entonces, no tengo timidez en decir que soy una persona que puede generar y aportar para solucionar algunos de los problemas que enfrentamos como sociedad. Pero también soy súper consciente de que es en una escala menor y que me gustaría algún día ampliar ese impacto.
¿Cuándo fue el momento en que le tomaste el verdadero peso a tu liderazgo?
Hay una palabra que usa mi marido para describir mi trayectoria que me gusta mucho y es que ha sido muy orgánica. He tenido la suerte de desempeñarme en distintos espacios, pero la mayoría de ellos no los he buscado. A través de ese camino me he dado cuenta del impacto de mi liderazgo. En 2018 fui elegida una de las 100 jóvenes líderes por El Mercurio y la UAI. Para mí eso fue algo impactante y por primera vez dije: “a alguien le está resonando lo que estoy haciendo”. Cuando fui electa Convencional, este pensamiento se reafirmó. Y cuando los votos de todos los sectores políticos, desde Republicanos hasta la Lista del Pueblo, me eligieron como coordinadora de la Comisión de Armonización, sentí un profundo orgullo y honor. Fue una confirmación de que mi liderazgo era convocante y movilizador, capaz de trascender las diferencias ideológicas.
“Si queremos acortar las brechas de género, tenemos que trabajar desde la primera infancia”.
Dices que se ha dado de manera orgánica, pero, ¿dónde nacen tus ganas de ayudar al resto?
Siento que haber estudiado Derecho en la Universidad de Chile me abrió un mundo. Siempre he sido una persona bastante consciente gracias a la crianza que me dieron mis papás, pero también venía de un mundo muy privilegiado. Cuando llegué a la universidad conocí otra realidad, principalmente en cuanto a las injusticias sociales. Después, con el paso de los ramos, me interesé mucho en el tema de derechos humanos. Incluso mi tesis la hice sobre la validez del matrimonio homosexual en Chile y me acuerdo perfectamente, porque era una época donde no se hablaba, ni por si acaso, de la Ley de Matrimonio Igualitario. Había personas que me preguntaban por qué estaba trabajando este tema si por mis notas, según ellos, podía ver otros temas “mucho más importantes”, como derecho tributario o corporativo. Pero cuando estudiaba Derecho de Familia me resultaba difícil comprender por qué, en un país laico, un contrato civil como el matrimonio excluía a dos personas por su orientación sexual. Esa lógica de discriminación fue un punto de inflexión para mí.
¿Y dónde, en tu propia historia, aparece este tema? ¿Tenías alguna cercanía con el matrimonio homosexual?
No, solo llegó. Para mí solo era una situación completamente ilógica e injusta. No soy lesbiana, en esa época tampoco tenía ninguna amiga o amigo cercano que fuera disidencia, y mucha gente me hacía la misma pregunta: “¿Por qué te estás metiendo en estos temas si no eres de la comunidad, no tienes un hermano, primo ni nadie que te haya acercado a pelear por esta causa?”. Y fue netamente en esta lógica de la injusticia.
Sobre el programa de Liderazgo de Colunga, ¿qué ha significado esta experiencia para ti y qué reflexiones te han surgido?
En un principio me motivó rodearme de gente que ejerce cargos de liderazgo y que está impactando positivamente en distintas áreas, porque podíamos conectar, colaborar y generar un impacto más inmediato y efectivo. Y no me ha decepcionado. Quedé sorprendida por la calidad del programa. Hace un tiempo estoy ejerciendo cargos de liderazgo, pero nunca había tomado ningún curso. Hemos tenido coaches increíbles y sobre todo siento que estuvo muy bien hecha la selección del grupo. Hay una diversidad de temáticas, vivencias y posturas, pero al mismo tiempo tenemos un grupo humano que nos mueve por un objetivo mayor y, en esa lógica, esa diversidad enriquece nuestra visión para lograr un impacto positivo en la sociedad desde los distintos lugares donde trabajamos.
¿Cómo crees que esta Comunidad podría generar un impacto en el país?
Me gustaría que pudiéramos tener mayor incidencia, aportar en la discusión de leyes o políticas públicas. Quienes integramos la comunidad tenemos mucha experiencia trabajando temas relevantes para el país: pobreza, niñez, derechos humanos y urbanismo, por nombrar solo algunos. Un logro de esta Comunidad sería generar un espacio donde nuestras voces sean escuchadas y lograr incidir correctamente en aquellas personas que toman decisiones. Por ejemplo, en las candidaturas presidenciales. Que nosotros tengamos una propuesta respecto de temas que son relevantes de abordar y podamos incidir en los candidatos y candidatas, independiente de sus posturas políticas.
¿De qué formas la experiencia de esta comunidad podría aportar en los desafíos de tu trabajo?
Creo que lo más valioso de esta red es que me permite expandir mi alcance y, al mismo tiempo, generar alianzas claves. Recientemente, escribí una columna para La Tercera que fue reposteada por Colunga. No sé cuál fue su impacto exacto, pero el hecho de que me brinde la posibilidad de llegar a un público más amplio y aumentar el impacto de mis palabras es invaluable. Colunga es una organización de la sociedad civil altamente respetada a nivel político, y formar parte de su red de Liderazgo nos otorga mayor peso, nos permite ser escuchados de manera seria y responsable. Además, entre quienes integramos la Comunidad, nos validamos mutuamente por nuestras trayectorias y potenciamos nuestros proyectos. Asimismo, el espacio de Colunga y la pasantía me están recargando de energía, devolviéndome la inspiración y esperanza en un momento en que siento que he sido testigo de muchos retrocesos y resistencias, pero me ha dado un nuevo aliento para continuar trabajando por aquello que genuinamente creo correcto.
¿Cómo crees que, desde tú área, puedes aportar para generar cambios y lograr una mejor niñez para el país?
¡Me encanta esta pregunta! Una de las razones de por qué me entusiasmó tanto cuando me contactaron de Colunga es que sabía que trabajaban con la niñez y sentí que era una oportunidad para hacer un cambio. Soy una convencida de que, si queremos acortar las brechas de género, tenemos que trabajar desde la primera infancia. Se habla mucho de que en la adultez debemos “deconstruir” los roles y estereotipos de género que nos enseñaron desde siempre. Esto no es fácil, porque implica un cambio cultural profundo. Pero si desde la primera infancia logramos criar y educar sin esos estereotipos, en el futuro veremos un impacto directo en cuanto a la disminución de brechas, discriminación y violencia de género en la adolescencia y adultez.